sábado, 4 de abril de 2015

CIPA: INSENSIBILIDAD CONGENITA AL DOLOR CON ANHIDROSIS

La Insensibilidad congénita al dolor con anhidrosis o CIPA (del inglés: Congenital Insensitivity to Pain with Anhidrosis) o Neuropatía Hereditaria Sensitivoautonómica de tipo IV (HSAN, del inglés: Hereditary Sensory and Autonomic Neuropathy) es una enfermedad hereditaria rara del sistema nervioso. La anhidrosis es uno de los síntomas más característicos de la enfermedad y se basa en la incapacidad para sudar y, con ello, para regular los cambios de temperatura corporal. Algunos estudios apuntan a que la anhidrosis está causada por daños en los nervios periféricos que inervan a las glándulas sudoríparas.

La aparición de esta enfermedad congénita está asociada a un desarrollo anómalo e incorrecto de los nervios que llevan la información sensorial del dolor hasta la médula espinal (a través de la raíz dorsal) y, desde ahí, hasta la corteza somatosensorial del cerebro para su procesamiento. También se ha visto que hay daños producidos en las propias neuronas sensoriales que detectan el dolor, los llamados nociceptores.
El desarrollo de los nociceptores y de las células del sistema nervioso simpático que llevan la información hasta el SNC se produce por acción de los factores de crecimiento nervioso (NGF) a través de los receptores neuronales NTRK1 (también conocidos como TRKA tipo 1). Este gen se localiza en el brazo largo del cromosoma 1 (1q21-22). NTRK viene del inglés: Neurotrophic Tyrosine Receptor Kinase..
CIPA está causada por mutaciones en el gen ntrk1. La mayoría provoca alteraciones en el dominio tirosina kinasa del receptor, afectando por ello a la interacción correcta con el factor NGF. Las dos mutaciones mejor caracterizadas hasta el momento son R774P y G571R, las cuales provocan la inactivación del receptor porque impiden la autofosforilación de NGF. Además, en otros estudios más recientes, se han hecho varios experimentos en ratones para estudiar otras posibles mutaciones causantes de CIPA. De entre todas ellas, destaca la mutación L93P promueve la formación de una proteína que queda secuestrada en el retículo endoplasmático, por lo que no puede interaccionar con el factor de crecimiento. Esto termina provocando un mal desarrollo de los nociceptores y termorreceptores y, con ello, imposibilidad de detectar dolor y temperatura.
Actualmente, se siguen haciendo estudios para intentar identificar el resto de mutaciones que causan la enfermedad congénita de insensibilidad al dolor aunque queda claro que no solo está causada por alteraciones en los genes que codifican para los dominios kinasa, sino también para otros dominios del receptor NTRK1.
Por otra parte, se han documentado también casos de analgesia natural en que se ven implicados los genes SCN11A y SCN9A, reguladores de los nociceptores que envían la señal de alerta hasta la espina dorsal. Esta señal de dolor viaja en forma de impulsos eléctricos a través de los llamados canales iónicos que, aprovechando diferencias de polaridad, transportan iones, en este caso de sodio (Na), a través de la red neuronal.

No hay comentarios:

Publicar un comentario